Crisis 29 según Kenneth Galbraith


Lo que hay a continuación es el resumen del libro “crash del 29″ de Kenneth Galbraith.

- El 4/12/1928 el presidente Coolidge dijo en el Congreso que “hay tranquilidad y satisfacción… que se puede considerar el presente con satisfacción y anticipar el futuro con optimismo”. Una parte del mundo al que se refería sí era saludable; aunque los más ricos se enriquecían mucho más deprisa que los pobres dejaban de serlo. Los años 20, sin embargo, fueron una época de buena producción y empleo, siempre altos y en constante crecimiento. Entre 1925 y 29 las empresas manufactureras aumentaron el valor de sus producciones de 60 a 68 miles de millones de dólares. El índice de producción industrial de la Reserva Federal estimado en 67 en 1921 llegaba a 110 en Julio de 1928, y a 126 en Junio de 1929. (no sé qué es el “índice de producción industrial”).
Pero se anticipaba que diez años buenos deberían de pagarse con diez años malos…

- Los norteamericanos tenían el afán de hacerse ricos rápidamente y con un mínimo esfuerzo físico. La especulación -anticipar precios futuros- se convirtió en un negocio. De esta forma y como ejemplo, en Florida se dividió la tierra en parcelas edificables y fueron vendidas mediante un pago inicial del 10%. Los compradores no tenían la intención de vivir ahí, y era difícil suponer que alguien querría. Pero las “expectativas” de que “alguien iría” fomentaban la especulación. Así, en un radio de 40 millas de la zona “interior” de miami, terrenos de 8mil dólares se vendieron por 20mil. Y los que estaban junto a las playas, de 20mil se vendieron por 75mil.

- Existe repugnancia a reconocer que todo ha terminado.

- A finales de mayo de 1924 el índice de los precios de los veinticinco valores industriales era de 106. A finales de año llegaban a 134. Un año más tarde era de 181. En 1926 se apreció un cierto retroceso. En 1927 día tras día, los precios de los valores subieron verticalmente. En verano de 1927, cuando Henry Ford anunció el fin de la fabricación del modelo Ford T, el índice de producción industrial marcaba un ligero retroceso, pero los índices de los valores industriales reflejaban un valor de 245.

- En 1925 Inglaterra había vuelto al patrón oro. Quienes comerciaban con Inglaterra se vieron obligados a emplear esas libras para comprar mercancias a precios que aún reflejaban la inflación en tiempos de guerra. Y esto provoco regulares e intermitentes crisis en la balanza de pagos. También llegó la crisis del sector carbonífero y los esfuerzo para alcanzar unos precios y costos de producción competitivos con los del extranjero, que desencadenó la huelga general de 1926. El gobernador del banco de inglaterra, el del banco alemán, el de francia, fueron a EUA para discutir sobre la urgencia de arbitrar una política monetaria más fluida. Esto suposo que el tipo de descuento del Banco de la Reserva Federal de Nueva York se redujera del 4 al 3,5%. Así se compraron valores gubernamentales en cantidades considerables, con la inmediata y matemática consecuencia de permitir a sus vendedores -bancos y particulares- la constitución de una importante masa de ahorro. Los fondos así liberados por la reserva federal fueron invertidos en acciones ordinarias o – peor- formaron parte de una masa de dinero disponible para ayudar a financiar la compra de acciones ordinarias por otros.

- La gente veía atractiva la inversión en bolsa, porque aún en 1928 a veces caía estrepitosamente -el valor de las acciones- pero se recuperaba y volvía a ascender todavía más alto.

- Existía la idea de que hay hombres importantes que hacen subir y bajar las acciones a su gusto. En Marzo se creía que “querían hacer subir la bolsa” y hubo una intensificación de las operaciones bursátiles. Si esto fuera cierto, John J. Raskob sería la figura más relevante. Un director de la General Motors y futuro presidente del comité general demócrata. Al hablar de las expectativas favorables de la venta de automóviles, en marzo de 1928, favoreció la explosión de las cotizaciones.
Willliam Crapo Durant fue otro que se considera que había apoyado y favorecido las tendencias del mercado. Los siete hermanos Fisher. Arthur W. Cutten…

- Se cree a menudo que con sólo afirmar solemnemente que la prosperidad continuará, ya se garantiza que efectivamente continuará.

- “Hay crímenes -dijo el señor Hoover, refiriéndose a la especulación- muchos peores que el asesinato y por los cuales los hombres deberían ser castigados.” Pero las reticencias de Hoover a la especulación no eran públicas. Y el 7 de noviembre de 1928 su elección fue celebrado en la bolsa con más subidas.

- El volumen de negocio (número de acciones intercambiadas) iba incrementándose espectacularmente, especialmente a partir del fenomenal incremento de las operaciones a plazo con fianza. Al igual que con las parcelas de Florida (que algunas eran puras ciénagas) el valor real de los valores o sus beneficios (dividendos) podían ser ínfimos. Pero “lo importante es que mañana o la semana próxima su cotización se elevará -como ocurrió ayer o la última semana- y por consiguiente existe un beneficio”. Cuando alguien pide un préstamo y compra una parcela en florida o unos valores bursátiles pagando el 10% del valor total, realmente lo que adquiere es el derecho a comprar el resto (lo tiene pendiente de pagar). Este derecho, a su vez, puede ser vendido (traspasar el préstamo a otro, encareciéndolo y sacando un beneficio al sumarle las expectativas de crecimiento). El precio de los títulos sube, pero el préstamo que solicitó para comprarlos no… de ahí que exista una diferencia creciente que le permite tener ganancias. Eso sí: Como las acciones mantienen su valor el que había solicitado el préstamo se “ahorra” tener que pagar el valor del préstamos ya que las acciones servían como garantía.
Por ejemplo: pido un préstamo de mil dólares para comprar General Motors. Pago un 10% (100 dólares) y mantengo las acciones como garantía. Al cabo de una semana las decido vender porque han subido un 10%… debería hacer efectivo el pago del préstamo en su totalidad (para que las acciones realmente fueran mías, los 900 euros) y luego al venderlas cobrar los 1100 euros (mil de acciones más 100 de la revalorización). Pero como las acciones se aceptaban entre bancos y sus agentes de cambio como garantía… no tengo porqué pagar los 900 euros. Así que he pagado los 100 euros de fianza del préstamo, hago la orden de venta, cobro los 100 euros de la revalorización y adiós. De esta forma… los 900 euros no tienen por qué existir! Su valor está “supuesto” en el papel de las acciones.

- El objetivo es poner cómodo al especulador y facilitarle la especulación. Wall street se ve forzado a defender las operaciones de plazo con fianza como un estímulo que procuran a los negocios y hacen posible sustituir un mercado anémico y frágil (el de manejar el dinero “real”) por otro saludable y robusto (donde el dinero ni siquiera se ve).

- Así, el volumen de préstamos suministrados por los agentes de cambio es un excelente indicador del volumen de especulación. La gente acudía a comprar títulos a plazo con fianza a adquirir un derecho sobre los incrementos de los precios sin los costes de la propiedad (los 900 euros).

- Una de las paradojas de la especulación en valores consiste en que los préstamos que la hacen posible son una de las inversiones más seguras; los títulos se pueden vender instantáneamente y así el dinero se puede recuperar cuando se desee. Al principio de 1928 los intereses por estos préstamos eran al 5% (si pedías mil euros, tocaba pagar 50 euros de intereses -anuales, imagino-). La última semana del año alcanzó el 12%. Desde Montreal, Londres, Shanghai, Hong Kong… llegaba dinero para ofrecer más préstamos a estas tasas (los prestamistas del mundo querían participar de este juego). Las sociedades también (importante de cara a las desinversiones industriales que agravaron la depresión!) porque a un 12% Wall Street da un empleo más provechoso al capital activo de una compañía que cualquier mejora en la eficiencia a base de inversión industrial (ya ni siquiera menciona alegrar la vida de los trabajadores). Así el que podía se dedicaba al financiamiento de la especulación.
Los bancos de nueva York podían pedir dinero prestado a la reserva federal, al 5%, para prestarlo en el “call market” al 12%.

- Un desenfrenado auge fue progresando en el mercado de valores. Se suponía que terminaría en cuanto los precios dejasen de subir y que cuando la gente fuera a recoger los beneficios el mercado se derrumbaría estrepitosamente. El problema era que un enigma de la política es ¿cómo controlar a los controladores? ¿Cómo se procura cordura a quienes se exige que sean cuerdos? El presidente Coolidge no se preocupaba por lo que estaba sucediendo, ni ministros. Y las responsabilidad de hacer o no hacer algo cayó sobre el consejo de la reserva federal y los bancos del sistema. Como la regulación da lugar a broncos debates en el congreso, en los cuales los desnudos intereses de los grupos de presión se muestran en ocasiones de una forma tan sincera que bordean lo obsceno… estos hombres no dan órdenes, sino que a lo sumo sugieren.
El banco central -la reserva federal en EUA- puede manipular los tipos de interés para favorecer los préstamos o el ahorro, comprar divisas,… pero no decidió intervenir en la especulación (para detenerla). Lo que sí hizo fue favorecer los prestamos con el “redescuento”: los bancos comerciales solicitan a los bancos de la reserva préstamos a una tasa (que era del 5%) para satisfacer la demanda de préstamos (esos préstamos que iban al 12%). Sólo si se incrementase drásticamente el primero se frenaría la especulación bursatil. Aunque aún así habría sido difícil, ya que había valores que se incrementaron un 500%… y al elevar las tasas te llevas por delante a toda la población que no participa de la especulación bursátil pero sí necesitan anticipar dinero (hipotecas, negocios,…).
Pero llegaron fondos de sociedades y particulares al mercado (los que querían darle ese rendimiento del 12% a su dinero). Durante los primeros meses de 1929 los préstamos procedentes de fuentes no bancarias eran aproximadamente iguales a los bancarios, y luego los superaron!.

- Los otros países del mundo vieron como el dinero de sus cuentas viajaba a EUA en busca de esos tipos de interés, así que se vieron forzados a elevar sus tasas. Inglaterra elevó del 4,5 al 5,5%… esto supuso un ligero retroceso bursatil en Nueva York (porque se anticipaba que ya no vendría tanto capital -que vendría menos!-)… aunque así también fastidias la economía de Inglaterra, que ve como disminuyen sus inversiones porque se encarecen los préstamos!
Todo esto supuso un incremento del nerviosismo. Hoover se hizo cargo del poder el 4 de marzo y los especuladores no sabían qué sucedería. Pero hubo silencio al respecto.

- La reserva federal tampoco emitió comunicados sobre qué haría o dejaría de hacer. El 25 de marzo de 1929 empezaron fuertes ventas por el temor a medidas drásticas contra la especulación -encarecimiento de los créditos- y el tipo de interés de los que se ofrecían en esos momentos llegaban al 14%. Los bancos y sus agentes de cambio solicitaban ahora unas fianzas más caras. El 26 de marzo todo pintaba negro hasta que salió el director de un banco comercial, Charles E. Mitchell, antiguo director de la reserva federal, y dijo que no había ningún problema y que él no elevaría los tipos de interés. Como si se tratase de una persona influyente de verdad, los ánimos se calmaron, también el alza de los tipos de interés, y se recuperaron las revalorizaciones bursátiles. Dijo que inyectaria 25 millones de dólares (un pellizco de nada) para sostener los tipos. El problema era que la reserva federal no dijo nada tampoco, y su silencio fue comprendido como que secundaba a Mitchell, de tal forma que se recuperó la confianza y despareció el temor a un fin de la especulación.

- Arthur Brisbane dijo: si comprar y vender acciones es malo o un error, el gobierno debería cerrar las bolsas.

- La medida más importante de la reserva federal fue realizar reuniones y no decir nada.

- En agosto de 1929 la tasa de descuento (el tipo de interés al que la reserva federal ofrece dinero a los bancos comerciales) se elevó del 5 al 6%. Pero no se transformó en un freno de la especulación (porque un encarecimiento del 1% es relativamente bajo en comparación con un enriquecimiento del 500%). Es decir… que ya era tarde para tomar esta medida, ya no tenía efecto en el mercado. Es más… si esto es “todo” lo que iba a hacer el estado para mitigar la especulación bursatil, en realidad se daba rienda suelta a especular más. A partir del 1 de junio de 1929 la gente se lanzó en “busca del oro”…

- Antes del crash se hablaba que existían algunas acciones tan codiciados que desaparecerían del mercado para no reaparecer jamás a ningún precio.

- Los años 20 fueron una época de concentración, donde se daba fusiones entre distintas empresas e industrias. Lo normal es que una fusión se realizara entre pequeñas compañías para constituir entidades más amplias. Así reducían, eliminaban o regularizaban la competencia, y se podían realizar controles calculados sobre los precios. Pero durante los años 20 las fusiones se daban para aumentar la eficiencia, mejorar la administración y el control: Se fusionaba en una sola entidad las empresas locales de todo tipo; de lacteos, de agua, gas y electricidad…

- De esta forma se constituyeron HOLDINGS; sociedades que controlaban y gestionaban otras compañías (una especie de consejo de sabios que compra diversas empresas y las agrupa en un paquete). Y un holding podía comprar otro holding, y así ir agrupándose cada vez más.

- En todas partes las compañías de energía eléctrica, agua y gas iban pasando sucesivamente a manos de un sistema de holdings. Además, tiendas y almacenes de todas clases, cines y teatros, sufrieron también que la propiedad local cedía a una administración y control locales. En estos casos no por holdings, sino por cadenas generales corporativas. Éstas, más que dedicarse a gestionar los negocios ya existentes, establecían y configuraban nuevas empresas.

- Los holdings emitían títulos con el objeto de adquirir más y más plantas productivas, y las cadenas hacían otro tanto con el propósito de construir más cines e instalar nuevos almacenes y tiendas.

- La pieza más notable del mecanismo especulativo fueron las compañías o TRUST de inversión mobiliaria. Se limitaban, simplemente, a maniobrar de forma que el público pudiese llegar a ser propietario de compañías antiguas por intermedio suyo. La virtud de los trust era que establecían un divorcio casi completo entre el volumen de los valores corporativos en circulación y los activos realmente existente. Es decir; era un sistema para inyectar más “acciones” en el mercado… es más fácil especular si de una compañía existen diez millones de títulos (que pueden estar en manos de diez millones de personas) que si hay sólo diez títulos en manos de diez personas.

- Además, de esta forma, una persona poseedor de algunas libras podía diseminar su riesgo repartiéndolo más ampliamente de lo que le permitía su capital inversor.

- Los trust se pueden entender también como compañías dedicadas preferentemente a la inversión en valores de otras compañías. El trust de inversión se convirtió en una sociedad anónima de inversión que vendía al público acciones ordinarias (las normales) pero más frecuentemente acciones preferentes y ordinarias conjuntamente, obligaciones e hipotecas.

- Las expectativas de beneficio fácil eran tan elevadas, que las acciones de algunos trusts se vendían sin saber “qué había dentro”, ni en qué compañías participaban.

- Existía publicidad sugerente; un tal Raskob decía que una persona capaz de ahorrar 15 dólares, al cabo de 20 años tendría 80mil dólares si invertía en valores solventes.

- Se llegó a dar que los títulos de los trusts valían mucho más que la propiedad a que hacían referencia; a veces hasta el doble. Esta prima o sobretasa era el valor que una asombrada comunidad otorgaba a la pericia financiera de los profesionales del ramo, su habilidad y capacidad de maniobra. Pero la propiedad detentada por un trust de inversión merecía una valoración superior, puesto que en su caso la cartera de valores se combinaba con el inapreciable ingrediente del genio financiero.

- El genio tenía acceso al objetivo desde el cual se enfoca el más inteligente y mejor informado criterio del mundo para poder juzgar correctamente sobre el valor de las empresas que sirven las necesidades de los hombres. ¡cuánto más seguro y prudente era confiarse a los hombres que poseían tan peculiar conocimiento y sabiduría!

- A los consejos de las empresas se empezaron a sumar nombres de economistas y doctores universitarios para dar una imagen de profesionalidad y reputación.

- Un tal Paul C. Cabot decía que entre los defectos corrientes de la nueva industria debían contarse la deshonestidad, la negligencia, la incompetencia y la avaricia (mientras él mismo era alto funcionario de uno de ellos).

- El trust compraba acciones ordinarias, y no las revendía directamente, sino que ofrecía acciones preferentes y obligaciones con un rendimiento preacordado. De tal forma que si las acciones ordinarias subían mucho de valor, ofrecían un rendimiento más elevado del que debían de satisfacer a los que poseen preferentes y obligaciones.

- Los trusts podían “tener palanca” (crack the whip – literalmente: chasquear el látigo). En un trust de inversión el papel de la palanca lo desempeñaba la emisión de obligaciones, acciones preferentes y acciones ordinarias, que permite más o menos exclusivamente adquirir una cartera de acciones ordinarias.
Supongamos un trust de 150 millones de capital; 50 en acciones ordinarias, 50 en preferentes y 50 en obligaciones. Si se invierten los 150 millones y los títulos experimentasen un alza (por aquella época normal) del 50%, los activos del trust valdrían entonces 225 millones. Pero como las preferentes y las obligaciones son “fijas”… el beneficio de 75 millones se correspondería con el valor de las acciones ordinarias.
De tal forma, lo que en un principio era un alza del 50% (sobre 150 millones) se convierte en un alza del 150% (sobre los 50 millones de las acciones ordinarias, que ahora son 50+75= 125 millones).

- Si los títulos de un trust los poseía otro trust, estos incrementos porcentuales se multiplican. Estos cálculos son puramente especulativos, y ya no se correspondían para nada con el valor real de las acciones “normales” (las ordinarias). Pero la publicidad de los trusts era lo bastante convincente como para atraer más inversores.

- Así, se llegaron a “capitalizar” fortunas de mil millones de dólares partiendo de empresas con capital social de 6 millones.

- En verano de 1929 los valores experimentaron un alza record de casi un tercio. No todo pasaba por Wall Street, también existían los mercados de Boston, Curb, y otras instituciones donde se especulaba con acciones que no tenían por qué tener todas las características legales que se exigen a un título para cotizar en new york.
Los préstamos de los agentes de cambio (se habla siempre de datos recogidos en las estadísticas de los bancos) era superior a los 7mil millones de dólares. Y el tipo de interés oscilaba entre el 7 y el 12%.

- Parecía como si wall street estuviera camino de devorar todo el dinero del mundo.

- El Midland Bank de cleveland dijo que no había necesidad de preocuparse por los tan debatidos préstamos, al menos hasta que éstos alcanzaran los 12mil millones.

- Había la idea de que si los títulos se sostenían altos o, incluso, subían, y si estos se debía a las excelentes perspectivas económicas, no había razón para preocuparse si los préstamos se amontonaban en exceso.

- Irving Fisher de Yale dijo que los precios de los valores han alcanzado lo que parece ser un nivel permanentmente alto. (por lo visto de éste se estudia algo en teoría económica y monetaria!). La Harvard Economic Society llevaba semana tras semana anunciando un ligero retroceso en los negocios, pero como tardaba en llegar, rebajaron su actitud pesimista a decir que no habría una depresión grave. Muchos bancos habían organizado filiales que vendían acciones y obligaciones al público.

- Existían sobornos a periodistas para hablar bien de determinadas compañías, o publicitar acciones de algún tipo con el fin de aprovechar “el tirón” de los que seguían esas noticias. Apenas unos pocos periodistas, y por ahí andaba el new york times, se atrevían a presagiar un tiempo de “ajuste de cuentas”.

- A menudo la sabiduría o la simple cordura no es otra cosa que una abstracción en relación no con hechos o realidades sino con el hombre que afirma poseerlas y su manera de hacer la afirmación.

- Para la gran mayoría de la población la bolsa era algo remoto y vagamente siniestro. Se determinó que en 1929 existían un millón y medio de personas involucradas en la compra venta de acciones (EUA contaba con una población de 120 millones). 600mil cuentas eran de clientes con préstamo, y de los 950mil restantes muchos de ellos sería con dinero prestado fuera de los circuitos cuantificables.

- Lo sorprendente de la especulación bursátil de 1929 no fue precisamente la masa de participantes, sino más bien el modo como aquélla se convirtió en el centro de la cultura del país.

- Durante 1929 más de un centenar de emisiones en la bolsa fueron objeto de manipulación. Consistía en que diversos miembros “sindicaban” sus recursos para provocar el alza del precio de un determinado valor. Se provocaba una llamada de atención, y los informes confidenciales y los comentaristas bursátiles no dejarían de hablar. El público se lanzaba a comprar y los precios aumentaban… los que habían iniciado la avalancha vendían en todo lo alto y a vivir.

- Conforme el mercado se iba convirtiendo más en un artificio manipulado y menos en un registro de las expectativas a largo plazo de las empresas, los especuladores se quedaban “enganchados” a las cifras, a las noticias, y al vaivén de los precios subiendo y bajando. Existían oficinas de “espera” donde los clientes se sentaban todo el día a contemplar cómo evolucionaba su dinero y sus inversiones. Se extendió por toda la nación el “ticker service”; un sistema de llamadas telefónicas que permitía estar al corriente de las más recientes cotizaciones en casi todas partes.

- Hasta los barcos transoceánicos incorporaron la capacidad de operar en bolsa, y evitar así la incertidumbre durante el tiempo de travesía.

- En tono irónico, el 5 de septiembre de 1929, Roger Babson dijo que se sufriría un derrumbe; “las fábricas cerrarán sus puertas, los hombres serán arrojados de sus puestos de trabajo, el círculo vicioso alcanzará su apogeo y el resultado final será una grave depresión de la actividad económica”. Pero nadie se tomaba estas palabras en serio.

- Para Irving Fisher, los dividendos aumentaban y estaban desapareciendo las sospechas. Dijo “es posible que se produzca una recesión en los precios de los valores, pero de ningún modo en circunstancias de grave depresión”.

- La “depresión Babson” tuvo lugar un jueves, pero se consideró un pequeño bajón dentro del eterno movimiento alcistas del mercado.

- Con el paso de los días se fue confirmando que las ventas ganaban a las compras (que había más ganas de tener el dinero en mano que especulando en acciones)… Pero el crack definitivo llegaría en octubre.

- En Junio de 1929 los índices de producción industrial alcanzaron su cota máxima y desde entonces su tendencia fue decreciente. La producción de acero, el transporte por ferrocarril, la industria de la construcción de viviendas… todo se iba cuesta abajo. El hundimiento de la bolsa reflejó el cambio ya operado y patente en la situación industrial.

- El mercado de valores no es otra cosa que un espejo en el cual se representa (con algo de retraso) una imagen subyacente o fundamental de la situación económica. Ésta, es la causa. “Nunca al revés”.

- Cuando el mercado se derrumbó entonces sí que muchos ciudadanos apreciaron que “el peligro era real”: que la renta y el empleo se verían gravemente afectados. El encantamiento preventivo exigía que todas las personas importantes pudieran repetir con toda la convicción que una catástrofe jamás ocurriría. Explicaron entonces que el mercado de valores era simplemente la espuma, y que la verdadera sustancia de la vida económica eran la producción, el empleo y el gasto, actividades todas ellas que no serían afectadas.

- Nadie podía prever que la producción, precios, rentas y demás indicadores se mantendrían considerablemente contraídos durante tres largos y funestos años. La depresión no se produjo porque el mercado se diese cuenta de repente que se avecinaba una grave crisis. Cuando el mercado comenzó a contraerse no se podía en absoluto prever una depresión, fuese ésta grave o leve.

- El 20 de septiembre de 1929, quebraron repentinamente las empresas de Clarence Hatry. El núcelo de su mundo empresarial eran unas cadenas de máquinas tragaperras automáticas (fotos y regalos), que le llevó hacia los trusts y las altas finanzas. Su expansión se debió a la emisión de valores no autorizados.

- Se empezó a sentir que no todo funcionaba de forma controlada y correcta. Aunque los préstamos de los agentes iban en aumento.

- El 20 de octubre se empezaba a sentir que el valor de las acciones caía… y en algunos casos el valor de las acciones que los prestatarios habían dejado como fianza había bajado hasta el punto que ya no eran garantía suficiente para cubrir el préstamo que había hecho posible su operación.

- Se pretendió hacer un “sosten organizado” esto es: que algunos hombres poderosos se organizasen para mantener el precio de las acciones a un nivel razonable.

- Se suponía además, que si los títulos bajaban de precio los trusts se lanzarían a comprar en condiciones de verdadera ganga, lo cual significa que las gangas no duran mucho. Con tanta gente y tan importante, interesada en evitar una ulterior caída, era evidente que jamás se produciría.

- El lunes 21 de octubre de 1929 las ventas eran tan generalizadas que el ticker comenzó a rezagarse. El martes el mercado mostraba su poder de recuperación. Fisher seguía insistiendo que los valores cotizarían más altos aún. E. Mitchell dijo que la contracción había llegado demasiado lejos, que la situación general era “fundamentalmente sana” y repitió que los préstamos habían llamado excesivamente la atención. Babson recomendaba vender y comprar oro.

- El jueves 24 fue el primer día de pánico, con frecuencia faltaron compradores y sólo cuando el desplome era vertical alguien se atrevía a pujar. Rumores a cual peores barrían wall street, y algunos títulos se vendían ya por nada. El ticker iba tan rezagado que la gente se volvía pobre sin llegar a poder verlo en los precios que iban saliendo publicados.

- Cada órden para evitar pérdidas (stop loss orders) -señales que “saltan” a la orden de vender cuando la cotización de un valor cae hasta un precio determinado- aumentaba la oferta de títulos en el mercado, con lo que los precios descendían aún más. Esta reacción en cadena se consiguió frenar gracias a la acción de los banqueros: y el mismo día el índice se recuperó.

- Pero el pánico ya “estaba ahí”. Aún así; viernes y sabado los títulos se mantuvieron firmes, y existía unanimidad en suponer que los valores y títulos se ofrecían en condiciones muy ventajosas, y por consiguiente, que sería inminente una carrera de compradores.

- En otoño de 1929 la bolsa de new york cumplía 112 años. Había sufrido la crisis del 18 de septiembre de 1873, cuando quebraron 58 entidades suscritas a la bolsa… la del 23 de octubre de 1907… la del 16 de septiembre de 1920 (cuando explotó una bomba) que mató a 30 personas e hirió a más de 100… Pero una característica común de todas ellas es que una vez sucedía, pasaba y la crisis concluía. El rasgo del 1929 fue que lo peor siempre empeoraba más. Lo que un día parecía el final de la crisis, al día siguiente era el inicio.

- El lunes 28 de octubre quedó patente este climax y anticlimax ad infinitum. Los mismos banqueros que habían salido a comprar acciones cuando se desplomaban para mantener los precios, dijero ahora que no es propósito de ellos mantener un nivel de precios determinado ni proteger los beneficios de nadie. Su intención era organizar adecuadamente el mercado en el cual pudieran coincidir ofertas y demandas en torno a un cierto precio.

- El sostén se convertía así no en una forma de evitar la crisis… sino una ayuda para caer lentamente. El único consuelo del especulador era que se iba a arruinar de una forma lenta y decorosa.

- El martes 29 de octubre fue el día más devastador en la historia de la bolsa de new york (no sé si se ha superado recientmente). Una plétora de órdenes de venta no encontró ni un sólo comprador. Corría el rumor de que los banqueros se reunían no para sostener las acciones… sino que estaban vendiendo ellos también.

- Aquella noche el presidente hoover, un conglomerado de holdings, etc, mantenían que las condiciones generales económicas eran incuestionablemente y fundamentalmente firmes. Rockefeller declaró que él mismo estaba aprovechando “las gangas” para comprar acciones solventes. Esto provocó un rebote al alza el miércoles, aunque es dificil encontrar una explicación lógica.

- Se tomaron medidas como hacer sesiones bursátiles más cortas y añadir algunos festivos.

- Pero seguían existiendo noticias negativas; como la quiebra de las empresas Foshay. Aunque se contrarrestava con declaraciones de presidentes de grandes compañías diciendo que las actividades de los negocios se hallaban en buen momento.

- El siguiente lunes hubo más pérdidas, posiblemente por temor y rumores. La “palanca” de los trust funcionaba ahora a la inversa, y lo que antes eran ganancias desorbitadas ahora eran caídas en picado. Sus enormes “recursos” resultaban un espejismo, y como un trust invertía en otro y estaban todos “conectados”, la pérdida de valor de uno salpicaba a todos los demás.

- Los trusts, en el afán de mantener sus precios, compraron a sí mismos sus propias acciones con los fondos de que disponían. Pero no llegaron a sostener los precios y en todo caso se puede hablar de que procedieron a una muerte rápida.

Las consecuencias:

- La ola de suicidios que siguió en EUA al crash de la bolsa forma parte de la leyenda de 1929, la tendencia sólo se intensificó durante 1930, 31 y 32. Pero más significativo fue el incremento del número de estafas.

- Para un economista, la estafa es el más interesante de los crímenes.

- En un momento dado cualquiera existe un inventario de estafas no descubiertas en los bancos y otros diversos negocios. En los buenos tiempos las estafas aumentan, la tasa de descubrimientos baja. En tiempos de depresión se produce la inversa, se vigila el dinero con ojos llenos de recelo, atención y sospecha.

- En los años 20 el dinero era extraordinariamente abundante, también el público era excesivamente confiado.

- Inmediatamente se ordenó revisar las cuentas, el hundimiento del valor de los títulos descubrió a los empleados que habían estafado para jugar al mercado. Los informes sobre delincuentes fueron mucho más corrientes que los suicidios. La estafa más espectacular de este periodo fue el saqueo del Union Industrial Bank de Flint, en Michigan; de 3 millones y medio de dólares. (descubierto el 7 de diciembre de 1929).

- Uno de los hábitos de las depresiones es poner al descubierto lo que los contables no consiguen descubrir.

- A mediados de noviembre de 1929 la crisis del mercado se detuvo, al menos de momento. El índice cerró a 224 puntos, la mitad de los 452 del 3 de septiembre último.

- La bolsa de NY informó del inició de una investigación de las operaciones a la baja (apostar a que las acciones van a caer, en lugar de comprarlas esperando que el valor aumente!). Se creía que Jesse L. Livermore era el jefe de un sindicato que estaba acelerando la ruina del mercado. El Wall Street Journal se quejó el 24 de octubre del exceso de juego a la baja, ventas forzadas y operaciones tendentes a producir mala impresión sobre las perspectivas del mercado.

- Seguían contrayéndose el precio de las mercancias, y el volumen de transporte en ferrocarril, de producción de lingotes de hierro y acero, carbón y automóviles.

- La primera medida de Hoover se inspiraba en Keynes: una reducción de impuestos. Esto reducía en dos tercios el impuesto sobre la renta de un cabeza de familia sin personas a su cargo y una renta de 4mil dólares, pero su efecto no era significativo porque afectaba a estas rentas bajas y parecidas. La medida, no obstante, fue acogida como una contribución al necesario fortalecimiento de la capacidad de compra, expansión de las inversiones y restauración de la confianza general.

- En las entrevistas a la prensa el protocolo era el mismo: una solemne sesión, fotografías, y una conferencia de prensa donde se hablaba de expectativas económicas altamente favorables.

- El rito de las reuniones. No se celebra para realizar alguna actividad, sino para no realizar ninguna en absoluto. La actividad económica procura múltiples razones para que los hombres se reunan y comuniquen. Necesitan adoctrinarse o convencerse los unos a otros.

- Se celebran reuniones porque los hombres buscan compañía o cómo mínimo, aspiran a escapar del tedio de sus solitarios deberes. Anhelan el prestigio de presidir reuniones, y asambleas sobre las que extender su elevada presencia.

- Es necesario dar la impresión de que se está haciendo algo.

- En una democracia auténtica y eficiente es indispensable algún que otro artilugio para simular que se hace algo cuando la acción es imposible. El señor hoover fue, en 1929, el pionero en este campo de la administración pública.

- En enero, febrero y marzo de 1930 el mercado de valores mostró una recuperación sustancial, pero en junio tuvo un duro y grave retroceso que duró hasta junio de 1932 (un año!). Los valores que más sufrieron fueron los trust de inversión, que parecía que podían terminar en nada.

- El volumen de negocio en bolsa, que había sido habitualmente de 5 o 6 millones, ahora merodeaba entorno los 700mil títulos al día.

- En mayo de 1930, el presidente se reafirmó en la convicción de que “hemos pasado lo peor y si continuamos aunando esfuerzos pronto nos recuperaremos”. A finales de ese mes dijo que la situación se normalizaría en otoño.

- La Harvard Economic Society, la que avisaba del peligro de una recesión hasta poco antes del crash, anticipaba que nada conduciría a una depresión económica. Cada pocos meses emitía un artículo donde aceptaba los malos datos pero auguraba una pronta recuperación. Así continuamente, a medida que la situación empeoraba hasta que después de decir, en 1931, que “es evidentemente posible una estabilización de los niveles de depresión” se disolvió.

- Irving fisher, el que aguraba una eterna expansión del precio de los valores, intentó demostrar que no estaba equivocado y sugiría que todo había ocurrido de forma irracional y fuera de toda predicción. Lo llamó “la psicología del pánico”.

- Con el advenimiento del New Deal, los pecados de Wall Street se convirtieron en los pecados de los enemigos políticos. Los “malos” eran los banqueros; los artífices de la especulación. Y contra ellos se concentraron las comisiones investigadoras.

- En 1932 empezó la búsqueda del monstruo de Wall Street. Pero Whitney, el responsable de la bolsa de Wall Street, devolvió las críticas contra el gobierno: “para contribuir a la recuperación el gobierno debía elaborar un presupuesto equilibrado capaz de restablecer la confianza”. Habló de rebajar la paga a los políticos, pero cuando se le preguntó sobre qué tal rebajar sus 60mil dólares -seis veces más que un senador- anuales dijo que le parecía mal.

- Se crearon leyes para evitar las extravagancias más espectaculares de 1928 y 29. Las operaciones interiores (una persona posee dos empresas independientes, y con una adquiere acciones de la otra forzando movimientos especulativos pero sin ver afectado en verdad su patrimonio) y a la baja fueron prohibidas. Se fijaron los porcentajos de las fianzas, y se hablaba de que si era necesario implantar el 100% de la garantia sobre los títulos (es decir, detrás de los préstamos la garantía tenía que ser real! no los propios valores). se prohibieron las operacions en pool, las ventas masivas, extender rumores confidenciales o informaciones falsas. La gestión de los bancos quedó desvinculada de la de sus holdings. Todo esto lo manejaba la nueva Comsión de Valores y Bolsa.

- Wall Street insistía en el derecho a gobernarse a sí misma, pero triunfó el New Deal y el control político.

- Hasta 1937 el volumen de producción no alcanzó los niveles de 1929. En 1933 en EUA había casi 13 millones de trabajadores en paro, uno por cada cuatro. En 1938 una persona de cada cinco aún seguía desempleada.

- ¿por qué sucedió el crash? En muchas ocasiones ha existido crédito fácil sin especulación. Pero en ésa época existía el convencimiento de que la gente podía enriquecerse. También existía dinero ahorrado, y cuánto más ahorre más dispuesto estará a arriesgar una parte de él.

- También existe el convencimiento de que después de un periodo “malo” debe venir un periodo “bueno”. A veces las recesiones económicas se justifican como hizo un economista de Eisenhower en 1954: la recesión sirve para dar a la economía un breve y bien merecido descanso.

- Entonces… las causas de la depresión son:
La pésima distribución de las rentas. El 5% de la población con rentas más altas recibió aproximadamente la tercera parte (33%) de toda la renta de la nación. Esto quiere decir que la economía estaba asentada sobre un alto nivel de inversión o un alto nivel de consumo de bienes suntuarios (o ambos a la vez).
La muy deficiente estructura de las sociedades anónimas. Los holdings controlaban amplios sectores de las sociedades. Los dividendos de las compañías de producción pagaban los intereses de las obligaciones de las recién ascendidas holdings… la interrupción de los dividendos significaba la horfandad de las obligaciones, la bancarrota y el colapso de la estructura.
La pésima estructura bancaria. Cuando un banco quebraba los activos de los demás quedaban inmovilizados mientras los depositantes sentían un irresistible deseo de retirar su dinero. En los primeros meses de 1929, quebraron 346 bancos de todo el país, con un total de 115 millones de dólares.
La dudosa situación de la balanza de pagos. EUA se convirtió en el acreedor mundial después de la I GM. Durante la mayor parte del decenio de los veinte los países extranjeros pagaban esos préstamos enviando oro a EUA. Pero como esto no lo podían hacer de forma permanente… o bien aumentaban sus exportaciones a EUA (para así pagar con mercacnias) o reducían sus importaciones (gastaban menos) o bien dejaban incumplidos los pagos.
Para evitar ese aumento de las exportaciones Hoover elevó los aranceles, las deudas no pudieron ser satisfechas y eso además provocó una estrepitosa caída de las exportaciones norteamericanas,… resultando muy gravemente perjudicada la agricultura.
Los míseros conocimientos de economía en esa época. Los honorables economistas cargaron su orientación después del crash hacia el tipo de medidas más apropiadas para empeorar las cosas. Las reducciones fiscales fueron insignificantes. No se podía elevar el gasto público (sin un motivo como la guerra). Hubo también el espantajo de abandonar el patrón oro, y hasta un riesgo de inflación. Pero se desechó la idea de devaluar el dolar porque esta medida violaba las reglas del patrón oro.

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