Lo malo de la UB
Me he cansado ya de repetir día tras día las deficiencias que existen en la universidad y que como estudiante me dejan asqueado. Voy a abrir esta etiqueta “lo malo de la UB” para indicar qué cosas son -a mi parecer- decepcionantes, todas por igual:
1. La calidad docente
- Llevo ya 19 asignaturas en 2 años, y me han gustado mucho unos cinco profesores. El resto creo que por muy buenos profesionales que sean o no saben transmitir lo que saben, o son desorganizados. También son desorganizados entre ellos, ya que es habitual que repitan explicaciones de conceptos que ya se han dado en otras asignaturas, o incluso conceptos tan básicos que parece una broma. Y para algunos es dificil comprender o incluso aprobar que un estudiante esté parcialmente ocupado con una actividad laboral o empresarial. Creo que muchos de ellos necesitarían hacer cursos de reciclaje para mejorar su calidad docente; se ponen nerviosos, permiten murmullos constantes y ruidos en clase, no comprenden las dudas de los alumnos, y -insisto- expresan mal sus conocimientos.
2. La endogamia
- Por endogamia se entiende aquel estudiante que llega a una universidad, se licencia ahí, hace su doctorado ahí, y se convierte en profesor ahí mismo. Esto parece habitual en la UB, y no he conocido ningún profesor que sea de fuera del país. El problema es que como no se atraen profesores de otras universidades no se importan métodos y dinámicas ajenos a lo que es familiar. La política de profesor/funcionario puede ser buena cuando un profesional docente se implica y batalla para hacer de su universidad lo mejor, pero este tipo de persona no es lo habitual.
3. El nivel exigido
- Los mismos profesores aseguran que ya no se exige como antes. Año tras año parece que la intensidad y el volumen de las clases decae. El propio programa provoca que se estudie paralelamente los mismos conceptos, o incluso que se repitan de un año a otro. La crisis ha dejado obsoletos muchos conceptos que, por falta de flexibilidad, no se han eliminado del programa y se siguen impartiendo. Faltan recursos económicos para, por ejemplo, hacer un uso más habitual de programas informáticos.
4. La masificación
- El problema no es que en una clase hayan 100 personas o más, el problema es que no nos dividen en más grupos ni ponen más profesores. Con el plan Bolonia se aplicará la avaluación continuada, y algunos profesores nos confiesan que no saben cómo poder hacer frente.