¿Todavía vas por ahí?
Supongo que después de muchos, muchos, muchos años, siendo profesor de un mismo temario, los alumnos de cada curso en realidad son las mismas imágenes de siempre. Y supongo que en algún momento el profesor -es normal- se sentirá igual que aquellos que veían imágenes en movimiento en un fasmatropo.
Supongo que con el tiempo uno se curte, madura, y pierde el tacto de sentir las cosas por primera vez. Y el profesor se olvida de que está explicando algo que los otros no saben. Se mezclan los alumnos pasados “que ya entienden” con los alumnos por pasar “que no se enteran de nada”,… y eso.
Es que nunca entenderé esos profes que cuando les señalas una sombra en tu conocimiento, arquean las cejas y se tapan la boca con la mano, como reprimiendo un explosivo “¿pero cómo no puedes saber esto?”. O aquellos otros -puede que los mismos- que tienen el temario tan resabido y requetenseñado que su clase es un volcado de verborrea confusa. O aquellos otros que cuando les entregas un examen y ven un fallo te ponen cara de soportar un suplicio.
Pues bueno.
Hoy tocaba el examen de planes privados de pensiones. En realidad aprobar es fácil: te aprendes el ejercicio de memoria, que siempre es igual, te aprendes las preguntas que siempre salen en los examenes de cada año, más algún gran apartado extra que cada año va cambiando,… y a correr.
Querer aprender las cosas con un poco de sentido y orden, me ha llevado demasiadas horas.
En medio del examen;
- todavía vas por ahí?
- sí… es que lo estoy pasando a limpio.
- no hace falta! hombre!! no hace falta!